
Mientras las personas adultas no logremos dar coherencia a esta sociedad con trabajos decentes, un acceso a la vivienda digna garantizado, conciliación familiar, igualdad de género…, nuestra infancia seguirá desprotegida. En este contexto debemos velar por ella a través de la prevención y la sensibilización de la sociedad, especialmente de las personas que trabajan con niños y niñas. Desde las escuelas, los clubes deportivos, los centros juveniles, las plataformas sociales… Si logramos acompañar a esas niñas y niños hacia una adultez con oportunidades, les daremos espacio para seguir siendo niños y niñas, y la esperanza para ser quienes deseen ser “de mayores.
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